El abominable Martinez Pujalte, un mal ejemplo para los ciudadanos.

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Artículo de opinión y denuncia:

Tras las elecciones hay quien en el Partido Popular trata de olvidar las últimas 72 horas de la campaña electoral, pero nosotros no vamos a olvidar algunas indignidades. El, ahora diputado murciano Martínez Pujalte, apenas unas horas antes de que ETA asesinara a un militante socialista en Mondragón, dijo que sabía los nombres de miembros del PSOE que a pocos días de las elecciones ’seguían negociando con ETA’. Este ‘friki’ de la política nacional, ahora, tiene que dar esos nombres, tiene que decirlos, tiene que demostrar sus acusaciones. Si ha mentido debería ser la Fiscalía General del Estado la que de inmediato
iniciara actuaciones contra él.Pujalte, quien tiene a gala haber sido el primer diputado expulsado del Congreso por su comportamiento, debe saber que cada día le vamos a recordar esa mentira que,  desgraciadamente, va a estar unida con el asesinato de un obrero en el País Vasco.

¿El Gobierno seguía negociando?, ¿Que él sabía los nombres de quienes estaban negociando?, pues ahora tiene que demostrarlo, si alberga un mínimo de decencia política, algo que personalmente yo no le presupongo, Martínez Pujalte tiene que hablar o irse de la política y seguramente hacer en los próximos ejercicios espirituales de la Obra un acto de contricción y penitencia muy severo, además de pedir perdón en público, no al PSOE, sino a los españoles, a los ciudadanos.

Este individuo que jaleaba las ‘cagadas mentales’ de Zaplana en la Comisión del 11-M, si no demuestra con datos y pruebas lo que ha dicho, debería ser apartado de la política por el propio Partido Popular. Si lo hiciera, ante miles de personas, el PP ganaría en credibilidad y en reconocimiento, hasta por sus adversarios políticos. Si Martínez Pujalte no demuestra sus acusaciones tendrá que ser señalado a diario como un político mentiroso y su partido como cómplice de una indignidad.

Va siendo hora de que determinados políticos abandonen la idea de que vale todo con tal de arañar unos votos, da igual que sea en Murcia o en Palencia. Mentir en cuestiones de terrorismo, hacer demagogia, no sólo es una indignidad, sino que debería estar tipificado en el Código Penal.

¿Es verdad que Martínez Pujalte es del Opus Dei?, pues debería ser el católico y el cristianísimo Opus quien le pidiera que dijera a los españoles los nombres y si no, que presentara su dimisión. ¿Tendría -Martínez Pujalte- el coraje y la hombría de decir esos nombres delante de la familia de la última víctima de ETA? ¿Tendría Martínez Pujalte la vergüenza política de decírselo a la cara?. Me temo que no. Ni tendría el coraje, ni la hombría necesarias, simplemente, porque la premisa inicial es una falsedad. Ni había negociaciones a pocas horas de las elecciones y, por ende, no sabe ningún nombre.

Venga, señor Diputado: díganos la verdad, diga la verdad, acuse con sus palabras a quienes según usted estaban negociando con los terroristas. ¡Dígalo!

(www.vegamediapress.com, 10/03/0 8)

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