8 de marzo, por la igualdad y los plenos derechos civiles.

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8 DE MARZO, POR LA IGUALDAD Y LOS PLENOS DERECHOS CIVILES.

De manera inevitable, el Día de la Mujer Trabajadora de 2008, viene marcado por la cita electoral del domingo y queremos reconocer, por una parte, el trabajo, el sacrificio y el coraje de todas las mujeres que a través de la historia han luchado por sus derechos como personas, como trabajadoras y como ciudadanas de manera denodada desde antes incluso que, en 1910 la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas decidiera en Copenhague proclamar este día como símbolo de las reivindicaciones de la mujer, hasta hoy.

 Solo el esfuerzo de las mujeres, la lucha feminista y de clase y la sensibilidad de los partidos de la izquierda han hecho posible que, poco a poco, paso a paso, se haya podido avanzar en la consecución de los derechos inalienables de la mujer en todas las facetas de la vida ciudadana, política, económica, social y personal.

Por otra parte es de justicia reconocer que todos los derechos conseguidos a lo largo de la historia han significado un punto de apoyo, un avance en las condiciones más favorables para la mujer y en la construcción de un contexto social más permeable a sus reivindicaciones que han propiciado continuar consolidando esos derechos en leyes que, a pesar de su imperfección, hacen que cada paso impida un retroceso sobre lo ya afianzado.

 La Legislatura que termina ha registrado de manera clara el impulso de aquellas políticas sociales que inciden de manera directa o indirecta sobre la mujer y su papel en este mundo global cuyos centros de decisión política quizá quedan demasiado lejos de la proximidad que requiere una política social y de género.Sin duda, la Ley de Igualdad, la Ley Contra la Violencia de Género, La Ley de Dependencia y la que permite una nueva concepción de la familia, con todas las medidas complementarias de políticas transversales en materia de educación, vivienda o de carácter social y laboral han constituido un avance y una concreción básica para seguir trabajando en la consecución de los plenos derechos de la mujer y, fundamentalmente, sientan las bases sociales para el reconocimiento de una situación que, sin ser la mejor, significa otro hito incuestionable de un avance imparable en la consecución del paradigma de la lucha de la mujer: la consecución de la igualdad radical y todo lo que de ella se deriva; porque no existe realmente la igualdad sin que las mujeres tengan las mismas oportunidades que los hombres y también dentro del mismo género, se garantice el acceso a un trabajo retribuido de manera justa  en plano de igualdad, se acabe la discriminación por razón de sexo, se haga realidad plena el principio de que la mujer decida sobre su vida, sus relaciones y sobre su cuerpo.

 La meta no está escrita ni el límite establecido, pero hoy, en este 8 de marzo de 2008, tenemos una nueva oportunidad de avanzar desde la complicidad y el compromiso entre la lucha y el trabajo de las mujeres como colectivo que significa  más de la mitad del mundo y el trabajo político que permita mejorar las leyes que jalonan el camino recorrido, garantizar la consolidación de los derechos y avanzar con la aprobación de nuevos instrumentos legales que permitan un avance real de las condiciones sociales y los derechos civiles de la mujer.

 Es nuestro compromiso, en memoria de aquellas 140 jóvenes trabajadoras que perdieron la vida en la fábrica Triagle de Nueva York defendiendo sus condiciones laborales, con el movimiento feminista, con las trabajadoras del textil o de los almacenes, con las universitarias, profesionales o con responsabilidades institucionales.

Este 8 de marzo no se puede prestar a la retórica, es el momento de poder avanzar de manera decidida y concreta, con el BOE en la mano, hacia la igualdad y la plenitud de los derechos civiles de la mujer en España.

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